Siempre la dejo baja y aun así pago más» : ¿también te pasa? el error diario con la calefacción

Siempre la dejo baja y aun así pago más» : ¿también te pasa? el error diario con la calefacción

janvier 13, 2026

El frío llega, el reloj del gas corre y el salón no termina de
calentar. Muchos sienten que algo no cuadra este mes.

Los hábitos frente al termostato marcan la
diferencia entre una factura asumible y un susto. La costumbre de
mantener la calefacción encendida todo el día,
incluso cuando no hay nadie en casa, parece razonable. La ciencia
del calor y la experiencia de técnicos lo desmienten con datos y
con lógica.

El error de tenerla siempre encendida

El mito dice que dejar la calefacción a baja
temperatura evita los supuestos “picos” de gasto al volver a
encender. La realidad es otra. Tu vivienda pierde calor por
muros, ventanas y filtraciones durante todo el
día. Si el sistema sigue funcionando, repone constantemente ese
calor que se escapa. Pagas por mantener caliente un espacio que
nadie está disfrutando.

Apagar cuando la casa está vacía corta el consumo
energético
en ese periodo a casi cero. No hay reposición
de calor. Solo ahorro.

Al regresar, el equipo trabaja más unos minutos para recuperar
la temperatura. Ese esfuerzo puntual queda compensado por las horas
de gasto evitado. La ecuación favorece al apagado en ausencias
reales, no a la marcha continua.

Lo que dice la física de tu casa

El calor se mueve del lugar más caliente al más frío. Si tu
salón está a 20 °C y fuera hay 6 °C, el calor escapa por conducción
y por aire. Cuanto más tiempo mantienes esa diferencia, más energía
necesitas. Si bajas o apagas, la diferencia se reduce y con ella la
pérdida.

La inercia térmica de paredes y suelos juega a
tu favor. No todo el calor se esfuma al instante. Al volver a
encender, recuperas el confort con un coste menor que el de horas
interminables manteniendo el “fondo”.

La pauta que más ahorra

La regla práctica es simple y verificable: si vas a estar fuera
más de dos horas, apaga. En estancias breves,
puedes programar un termostato inteligente para
bajar la temperatura y reactivar el sistema poco antes de tu
llegada.

  • Temperatura de confort: ajusta a 21
    grados
    durante el día cuando estás en casa. Cada grado por
    encima puede elevar el gasto alrededor de un
    7%.
  • Noche y siestas: baja a 15–17
    grados
    o apuesta por el apagado total si
    tu vivienda tiene buen aislamiento y buena
    inercia.
  • Ausencias: más de dos horas fuera, botón de
    apagado. En fines de semana fuera, “modo eco” o
    apagado con programación de encendido de regreso.
  • Zonas: cierra válvulas o reduce radiadores en
    estancias vacías. Calienta donde vives, no toda la casa.

Adaptar la calefacción a la ocupación recorta
el gasto en invierno. El margen de ahorro ronda el 10–20% según
vivienda y clima.

Qué temperatura elegir

El rango de confort varía por persona, pero los datos señalan
que 21 grados equilibran bienestar y
ahorro. Subir a 22 o 23 aporta poco confort
adicional y dispara el coste. En dormitorios, menos es más: dormir
a 17–19 mejora el descanso y reduce el consumo.

Trucos de mantenimiento y aislamiento

La eficiencia se pierde por detalles que puedes resolver en una
tarde. Un sistema en forma y una envolvente sin rendijas hacen
magia en la factura.

  • Purgar radiadores al inicio del frío. El aire
    atrapado reduce el rendimiento y alarga los tiempos de
    calentamiento.
  • Burletes en puertas y ventanas. Frenan
    infiltraciones de aire frío, aumentan el confort y permiten bajar
    el termostato.
  • Programación clara: franjas horarias de
    presencia y ausencias reales. Nada de “por si acaso”.
  • Mantenimiento de caldera y bomba de
    calor
    : filtros limpios y revisiones garantizan que cada
    kWh rinda.
  • Ventilación rápida: 10 minutos por la mañana
    con corrientes cruzadas. Aire nuevo sin vaciar el calor de
    paredes.

Comparativa rápida de estrategias

Estrategia Qué ocurre Impacto estimado en gasto
Siempre encendida a baja temperatura Pérdidas constantes por muros y ventanas; el sistema repone
calor todo el día
Gasto alto y continuado, especialmente en ausencias
Uso según ocupación Se elimina el consumo en horas vacías; esfuerzo puntual al
encender
Ahorro notable, con recortes de dos dígitos en muchos
hogares

Dudas frecuentes del día a día

¿Y si mi casa tarda mucho en calentar? Revisa
aislamiento, purga y caudal de
radiadores. Una vivienda lenta suele mostrar fugas
de calor. Aun así, apagar en ausencias largas compensa en la
mayoría de casos.

¿Mejor dejarla a 18 que apagar? Mantener 18
cuando no hay nadie sigue generando pérdidas. Para ausencias
superiores a dos horas, el apagado gana. En huecos
cortos, baja un tramo y programa encendido previo.

¿Bombas de calor o gas? La bomba de
calor
rinde más por kWh en climas templados, y agradece
modulaciones suaves. La lógica de no calentar espacios vacíos se
mantiene.

La factura baja cuando gobiernas el termostato
con intención: presencia, horarios y temperatura sensata.

Cómo convertirlo en rutina semanal

  • Define tu horario real y prográmalo el domingo por la
    tarde.
  • Revisa dos veces al año los radiadores y
    juntas de ventanas.
  • Coloca un termómetro independiente en el salón para no
    “pasarte” con los grados.
  • Si teletrabajas, concentra actividad en una estancia y
    caliéntala por zonas.

Información útil para afinar aún más

Inercia térmica: las viviendas con muros
macizos guardan calor más tiempo; permiten apagado
total
con mejor retorno. En construcciones ligeras, la
casa se enfría rápido; compensa igual apagar en ausencias largas,
pero quizá conviene un encendido adelantado de 20–30 minutos.

Tarifas y potencia: combina el plan de uso con
tu tarifa. Si tienes discriminación horaria, adelanta parte del
calentamiento a las horas baratas sin elevar demasiado la
temperatura. Ajustar la potencia contratada a tus
picos reales evita pagar de más cada mes.

Ejemplo práctico: hogar de dos personas que
reducen de 22 a 21 grados, apagan en ausencias de
oficina (9:00–18:00) y bajan a 17 por la noche. Con esa pauta y
pequeños arreglos de aislamiento, el consumo de
invierno se reduce de forma palpable sin perder confort en el
salón.

Riesgos a vigilar: no permitas que la casa baje
de 14–15 grados durante varios días seguidos si hay humedad alta.
Podría aparecer condensación en paredes frías. Un
higrómetro barato y ventilación corta diaria te
ayudan a mantener a raya el problema.

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